Chocolateros buscan cacao con historia y libre de esclavitud

Cacao

Para las más famosas casas chocolateras del mundo, el origen de este producto debe tener trazabilidad y su comercialización debe redundar en calidad de vida y beneficios para sus productores y población.

Cada vez son más las casas chocolateras en el mundo que solo adquieren cacao con historia, cuya trazabilidad sea totalmente verificable, y libre de esclavitud, es decir, donde el productor, su familia y la población que hace vida alrededor de esa plantación se beneficie con la siembra de este fruto.

La marca francesa de finos chocolates Valrhona, que tiene presencia en Venezuela con su plantación de cacao tipo criollo en Sur del Lago, y con su sociedad con la empresa de Cacao San José, en sus políticas de compras solo trabaja con proveedores que asuman el compromiso mutuo de cumplir con los derechos laborales, ética, protección del medioambiente, gestión de riesgos y seguridad alimentaria.


“Para Cacao San José la calidad del producto va de la mano con el propósito de tener un impacto social positivo y los esfuerzos para preservar la variedad genética del cacao en la plantación familiar. Este compromiso nos llevó a formar una asociación a largo plazo con la empresa en 2016. Nuestro deseo de mantener la relación es más fuerte que nunca, a pesar de la crisis política y económica que afronta Venezuela actualmente”, asegura Valrhona en su portal web.

Jeff de Burges

En esa misma línea trabaja la casa chocolatera belga Jeff de Burges, fundada en 1986 por el chocolatero belga Philippe Jambon.

“En nuestra opinión, no puede haber un buen chocolate sin la búsqueda de la equidad humana y medioambiental. Respeto por los hombres, las mujeres y los niños. El respeto por la tierra y sus ciclos perpetuos, por su prosperidad, por nosotros pero también por las generaciones futuras. Por eso decidimos convertirnos en cultivadores de cacao”, asegura Jeff Burges en su portal web.

Esta chocolatería belga, cuya primera tienda abrió en la ciudad belga de Brujas, se convirtió en productor de cacao en 2017, al adquirir su propia plantación en Guayaquil, Ecuador, para asegurarse de que “todo se haga bien, desde el grano hasta la barra”.

Pierre Marcolini

Mientras que la casa chocolatera francesa Pierre Marcolini, para encontrar las mejores semillas de cacao, recorre miles de kilómetros y se implica personalmente en todas las etapas de elaboración de sus creaciones, solo trabaja con ocho variedades por su reputación, siendo la de Chuao una de ellas.

Esta variedad es descrita por Marcolini como la primera denominación de origen controlada y la de los granos más caros y más raros.

“La especificidad y la singularidad del Chuao provienen tanto de su historia como de sus tradiciones y de sus calidades organolépticas. Los procedimientos post-recolección son los mismos desde hace 400 años, gracias a una transmisión de generación en generación”, asegura Pierre Marcolini en su portal web.

Además, agrega que está comprometido a rehabilitar la verdadera profesión del maestro chocolatero al valorizar el “terroir” y el trabajo de los productores de cacao a un precio justo.

Domori

En el caso de la casa chocolatera italiana Domori, con presencia en Venezuela desde 2002 con su propia plantación del criollo Guasare en Sur del Lago, desde su fundación ha luchado para proteger estas preciadas variedades de cacao, su hábitat natural y los agricultores que trabajan en las plantaciones.

Domori selecciona directamente a los productores de su materia prima y colabora estrechamente con ellos, estableciendo relaciones de largo plazo y crecimiento mutuo.

“Es importante que el productor esté satisfecho y pueda vender su cacao a precios satisfactorios para establecer una relación de confianza basada en la conciencia de calidad”, asegura en su portal web.

Chuao Trading

Frente a estas políticas implementadas por estas reconocidas chocolateras y muchas más, el vínculo de la comercializadora de cacao fino de aroma de origen japonés, Chuao Trading, que exporta de manera exclusiva el cacao de Chuao, con el pueblo de Chuao y la Empresa Campesina Chuao es más que comercial.

Y es que como parte de la responsabilidad social con esta comunidad de la costa aragüeña, Chuao Trading apoya a los pobladores en el área de salud, cultura y capacitación.

En el área de salud, destaca la comercializadora donaciones de medicamentos y material médico, especialmente para tratar enfermedades como el cáncer y la diabetes, para la comunidad de Choroní y Chuao.

En materia cultural, tiene un convenio con el Sistema de Orquestas Simón Bolívar, el cual les permite impartir actividades de formación a los niños del núcleo de Chuao y Choroní con la entrega de instrumentos musicales.

Y en capacitación, cuentan con un programa dirigido a sus socios la Empresa Campesina Chuao, con el que les brindan las herramientas y los conocimientos necesarios para la contabilidad y administración de su empresa.

Deja un comentario

Artículos relacionados