Chocolates Quijano, una chocolatería artesanal familiar, reactivó su producción gracias a un crédito del Banco Comunal de la Comuna Junco Unidos y Socialista.
Los resultados del trabajo de una comuna en Venezuela comienzan a materializarse en un pequeño sector productivo de unas 10 mil 100 personas de la parroquia Táriba del municipio Cárdenas del estado Táchira.
Situado en una zona montañosa bendecida con una tierra fértil para todo tipo de producción, la cría y producción de ganado, pollo y cerdo es parte fundamental de su economía, al igual que la siembra de maíz, papa, caraotas, entre otros.
Su viñedo, su trapiche con el que hacen papelón y su chocolatería también son parte de su economía y nueva identidad de este lugar.

Es así que activar el Banco Comunal se convirtió en una prioridad para las familias que forman parte de la Comuna Junco Unidos y Socialista, que se materializó tras una visita que hiciera el ministro para las Comunas, Ángel Prado, en 2024.
Mary Quijano, de 19 años, recuerda muy bien ese día: “Cuando el ministro Ángel Prado vino por primera vez al estado Táchira visitó la Comuna Junco y Socialista y, por casualidad de la vida, entró a nuestra casa, donde también funciona nuestra fábrica. Fue muy bonito recibir por primera vez a un ministro”.
La familia Quijano vive en en el sector Tierra Blanca, parte baja vía principal El Junco, en la casa número 1, donde adecuaron un espacio para su emprendimiento de producción de chocolate.

Prado conoció el pequeño lugar y, por supuesto, probó el chocolate, que para la familia Quijano fue clave para estar entre los primeros beneficiarios de los créditos del recién activado Banco Comunal.
El padre de Mary, el chocolatero Jorge Quijano, fue postulado por el Consejo Comunal al que pertenece, La Arboleda, y recibió en diciembre de 2024 un crédito por 1 mil 500 dólares, con el que ha podido impulsar significativamente su producción: comprar materia prima, principalmente almendras de cacao ya fermentadas a agricultores del Táchira y azúcar, delantales y gorros, entre otros.

Acotó Mary que con estos recursos han podido hacer compras de hasta 20 kilos de almendras de cacao, casi 20 veces más de lo que ellos podían costear para hacer chocolate.
Chocolates Quijano
Chocolates Quijano es un emprendimiento familiar que nació en 2020 en plena pandemia del Covid y, desde ese entonces, ha sido parte del sustento del hogar y acompañante -elaborado en bebida caliente-, de importantes Asambleas Comuneras.
Está conformada por Jorge, su esposa Luz Marina Hernández, y los hijos de ambos: Mary y Gabriel Quijada Hernández; y hasta que logren obtener el permiso sanitario, solo pueden vender dentro de la comunidad.


“Elaboramos chocolate artesanal para taza de 100, 200 y 400 gramos y también sacamos una especie de barra de 40 gramos de chocolate amargo (…) Es un chocolate bueno, bonito y barato. No podemos surtir supermercados del estado porque no tenemos el permiso sanitario, pero eso se va a concretar pronto”, asegura Mary.

Luego de pagar este crédito, la familia Quijano espera obtener otro más para crecer más como empresa.
Su padre comenzó desde muy joven en el arte de hacer chocolate desde la almendra en la extinta fábrica de chocolate Los Capachos, ubicada en el municipio Los Capachos, en Táchira, donde trabajó desde los 17 años y donde además, con su habilidad, aprendió a hacer él mismo la maquinaria para procesar el cacao.
La actual procesadora de licor de cacao con la que cuentan en su pequeña fábrica artesanal fue hecha por Quijano, y desde ya proyectan poder hacer una más grande para aumentar la producción.
