Exhiben en España elefante de chocolate de 2 metros de altura

Elefante de chocolate

Con esta pieza, el pastelero catalán Lluc Crusellas obtuvo el premio al mejor chocolatero del mundo en el concurso World Chocolate Masters de París 2022.

Un elefante de chocolate de 2 metros de altura y 170 kilos es parte de la atracción de la pastelería El Carme de Vic, ubicada en Barcelona, España, cuyo dueño, el pastelero catalán Lluc Crusellas, obtuvo el premio al mejor chocolatero del mundo en el World Chocolate Masters de París 2022 gracias a él.

Crusellas, de 26 años de edad, se impuso entre pasteleros de 17 países en el prestigioso concurso organizado por Cacao Barry de este año..

La pieza ganadora es un elefante de dos metros de alto y un metro y medio de ancho elaborado en puro chocolate.

El pastelero catalán tuvo que usar alrededor de 170 kilos de chocolate y presentar la pieza en un montaje que simulara el escaparate de una tienda.

El elefante estará expuesto en la Pastisseria El Carme, de Vic (Rambla de les Davallades, 21) hasta el final de las fiestas navideñas.

El mejor chocolatero del mundo

Lluc Crusellas fue proclamado el pasado 31 de octubre como el mejor chocolatero del mundo al triunfar en el concurso World Chocolate Masters de París 2022.

Crusellas, quien había obtenido el título como el mejor maestro chocolatero de España, se preparó por un año para esta competición en la que deben trabajar con un equipo de hasta 8 personas y contar con instrumentos y materias primas para los retos de este concurso.

En esta competición se le solicitó a los concursantes elaborar diferentes piezas con especificaciones muy concretas.

El primer reto consistió en preparar un pastel de chocolate divisible exactamente entre 6, y Crusellas propuso uno que, aparentando no estar fraccionado, ya estaba cortado en porciones.

La segunda prueba consistió en montar un escaparate, para lo que Crusellas ideó el elefante de dos metros de altura y 170 kilos de chocolate detalladamente elaborado.

Para terminar, el último día de la competición, cuando solo quedaban 10 finalistas, el concurso les retaba a hacer una estructura de chocolate artística, además de una pieza versátil que pudiera gustar tanto a un deportista como a un chocolatero o a un fan de la innovación.

Crusellas arrasó con una pieza de chocolate sin azúcar que llevaba brioche reaprovechado y piel de plátano comestible.

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