Así se tomaba en 1821 el cacao en Venezuela

Las batallas por la Independencia de nuestro país causaron caos en las haciendas cacaoteras, que sobrevivían por mantenerse en pie y seguir siendo el primer producto de exportación.

En 1821, año en el que se dio la batalla final en nuestro país para lograr por fin la independencia de la corona española, la de Carabobo, la única forma en la que se preparaba el cacao era como bebida caliente.

En los campos de batalla, la tropa y el pueblo lo tomaba en totumas o jícaras, preparándolo a partir de semillas de cacao tostadas y molidas artesanalmente que se mezclaban con agua, y que se conocía como cerrero.

Esta bebida de cacao no tenía azúcar ni especias, y era consumida especialmente en las haciendas de cacao y a toda hora, incluso como sustituto del agua potable.

También existía una preparación más elaborada que se conocía como chorote, hecha con cacao tostado y molido que se hervía y se desgrasaba. El líquido resultante se endulzaba con azúcar moscabado y se consumía principalmente durante el almuerzo y la cena.

Pero la versión más sofisticada, que solo tomaba la élite social, económica y política en Venezuela, conocida principalmente como mantuanos o blancos criollos, era preparada con pasta de cacao, azúcar blanca, canela, clavos de olor, vainilla, leche y maíz tostado, ingrediente local que lo espesaba, una receta que te compartimos más actualizada para que disfrutes una deliciosa taza caliente de chocolate este feriado independentista en casa.

Chocolate caliente en taza

Esta receta combina cacao en polvo (que aporta un sabor intenso) y tableta de chocolate (que da una textura cremosa y aterciopelada), perfecta para preparar en solo 10 minutos.

Ingredientes (para 2 tazas)

Leche: 500 ml (entera o semidescremada).

Tableta de chocolate: 60 g a 80 g (semiamargo o al 60-70% de cacao, troceado).

Cacao en polvo (cocoa): 1 o 2 cucharadas (sin azúcar o a la taza).

Azúcar: 1 o 2 cucharadas al gusto (omite si el chocolate ya es muy dulce.

Esencia de vainilla: 1 cucharadita.

Sal: Una pizca (es el secreto para resaltar el sabor).

Opcional (para espesar): 1 cucharadita de maicena o fécula de maíz.

Preparación

Infusionar: En una olla a fuego medio-bajo, vierte la leche, la vainilla, la sal y la maicena (si la vas a usar). Mezcla bien con unas varillas hasta integrar.

Añadir el cacao: Incorpora el cacao en polvo y el azúcar. Sigue removiendo hasta que no queden grumos.

Fundir el chocolate: Agrega los trozos de la tableta de chocolate. Baja el fuego al mínimo y remueve constantemente. Espera a que el chocolate se derrita por completo y la mezcla se vuelva suave y brillante.

Servir: Justo antes de que rompa a hervir, retira del fuego y sirve inmediatamente en tus tazas favoritas.

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